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El gobierno abre una ventana para negociar...













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Por Domingo Alberto Rangel M.
















Por estos días el Presidente de la República felicita en cadena de radioemisoras a un sector de la oposición que a su entender es "democrática".

Apartando el abuso que significa encadenar al país para anunciar la juramentación de directivos del partido oficialista nuestro primer comentario tiene que ver con este cambio de actitud por parte del primer mandatario nacional.

Comencemos entonces anotando que luce extraño ver a un antiguo golpista felicitando ahora a quienes desde la oposición mostramos apego a la norma constitucional.

Tal vez la explicación a semejante extrañeza habría que buscarla en lo cercana que está la fecha de activación del mecanismo revocatorio porque como es sabido "el miedo es libre", pero, no por ello o por la maniobra divisionista que el floripondio presidencial entraña, no por ello debemos en la oposición ignorar que finalmente el señor Chávez Frías entiende que no todos sus adversarios son golpistas y que la mayoría está dispuesta a buscar otro Presidente por la vía electoral.

¡Eso es importante porque puede significar un cambio esperanzador!

Cambio de parte nuestra y cambio por parte del gobierno.

Cambio que de concretarse, más allá de las marrullerías y engaños que son "naturales" en el ambiente de la politiquería vernácula, puede a la larga ahorrarle al país el horror y la estupidez que significa enfrascarse en una guerra civil y quizás, ojalá y así sea, ser el comienzo para que Venezuela abandone el estatismo que nos ha empobrecido en las últimas décadas y especialmente durante el actual período de gobierno.

Estatismo que como venimos señalando en estas páginas, resulta castrador de las potencialidades creativas que tenemos los venezolanos y estatismo que en definitiva es la mejor hipótesis a los fines de explicar la muy escuálida oferta de bienes exportables que se producen en nuestro país para el mercado globalizado con la secuela de hambre y desempleo que eso significa-.

NEGOCIAR CIUDADOSAMENTE

Pero si hablamos de cambios es menester aclarar antes que nada los peligros y significados que tales novedades entrañan.

El primer alerta tiene que ver con la condición de un gobierno concentrado en mantener el poder y que es capaz de tentar, como el demonio, a sus adversarios más débiles o sinverguenzas.

El otro peligro está en que los débiles y sinverguenzas se dejen tentar y se acuerden con el gobierno en beneficio de ellos mismos. Me explico.

En el fondo el Presidente de la República lo que está proponiendo vía cadena nacional es una negociación, algo similar al acuerdo que Rómulo Betancourt le planteó, en los días que precedieron la caída de Pérez Jiménez, a sus adversarios de entonces Rafael Caldera y Jóvito Villalba.

Por trágico y alocado que parezca, Hugo Chávez Frías le sugiere a parte de la oposición una reedición del Pacto de Puntofijo, a los fines de estabilizar la quinta república tal como hizo el odiado presidente Betancourt a comienzos de los años sesenta cuando "el padre de la democracia" inventó el puntofijismo para darle estabilidad a la democracia representativa.

Hasta aquí las semejanzas porque desde los años que siguieron a la caída de Pérez Jiménez ha corrido mucha agua bajo el puente y algunas cosas han cambiado.

Por ejemplo el grado de información que ahora tenemos los venezolanos.

CUIDADO CON LOS POLITIQUEROS

En el 2003 sería misión imposible que un grupo de políticos "opositores" negociara la estabilidad de este gobierno en beneficio propio.

Mucho menos que esa estabilidad se negociara contra la eventualidad de un referendo revocatorio que es constitucional.

Pero, negociación es negociación y eso de por sí no debe ser satanizado por más cuidado que uno deba tener.

Al gobierno deberíamos tomarle la palabra cuando nos florea por nuestra condición de "oposición democrática".

DANDO Y DANDO

Esto nos lleva a un quid pro quo en el cual la oposición puede comenzar a jugar a la política con mayúsculas.

La negociación debe partir a mi juicio de un punto en el que ambas partes están dispuestas a respetarse. Eso es importante.

Pero, más importante aún es que los líderes de la oposición tengan en cuenta que negocian en pro de la gente común y no a favor de sus intereses particulares.

También es importante que cada parte conserve intactas sus peculiares maneras de ver al mundo durante la negociación.

 Sin "muñuños" porque ese fue el comienzo del fin de la cuarta república cuando los partidos, no solo AD y Copei, comenzaron a violar la ley en beneficio de sus fichas... sabiendo que para los poderes del Estado eran "intocables"... sin importar el tamaño de la marramuncia cometida.

La negociación a juicio nuestro debe comenzar por el respeto como he dicho.

Pero, este respeto significa que gobierno y oposición no se hacen responsables por quienes se pongan al margen de la Constitución, por más disparatada que en algunos aspectos sea nuestra Ley Fundamental.

De manera que cualquier acuerdo dejaría "fuera" a golpistas y círculos del terror.

Pero hay otros aspectos de una negociación que como vengo sosteniendo debe ser en pro de la gente, por una parte, y dando pie a que gobierno y oposición puedan desarrollar sus "visiones de país" que se supone son distintas.

En tal sentido propongo que por poner un ejemplo aleccionador, dejemos "tranquilos" a los médicos cubanos, en el entendido que una "solución" de este tipo encaja en la óptica del estatismo socialista y comunitario que propugna el emeverrismo.

"Tranquilos" en este caso significa que pueden trabajar como lo hacen si y solo si no existe un solo galeno criollo dispuesto a laborar en los barrios y en las mismas condiciones.

"Tranquilos" significa que nosotros también estaremos "tranquilos" porque sabemos que estos médicos cubanos prefieren trabajar y vivir en Venezuela y no en el "paraíso" antillano, y que por eso están dispuestos a ganar menos de lo que ganaría un criollito por hacer el mismo trabajo.

"Tranquilos" porque sabemos que los médicos extranjeros no pueden engatuzar a nadie diciéndole que en Cuba se vive mejor que aquí -a pesar de lo empobrecidos que ahora estamos-, que probablemente se casarán con venezolanas y venezolanos y que a lo mejor terminan viviendo con sus primos de Miami.

"Tranquilos" porque si bien y al menos en RESISTENCIA CIVIL consideramos que es mejor permitir que la gente gane buen dinero y se costee sus gastos médicos; en vez de fijar condiciones para que se empobrezcan los venezolanos para tener que importar después a los médicos cubanos; si bien eso es cierto, igual estamos "tranquilos" porque consideramos que en democracia debemos ser tolerantes con quienes tienen puntos de vista distintos a los nuestros.

Bien, pero ¿y qué pediríamos a cambio de dejar "tranquilos" a los médicos cubanos?

LIBRE TRANSITO

¡Libertad, solo eso, libertad!

Comenzaríamos exigiendo por ejemplo que se restablezca el libre tránsito de caminos y mercancías entre Colombia y Venezuela.

Como recordarán los lectores esa condición de libertad se restringió en 1999 CUANDO el entonces directivo de Fedecámaras Carlos Fernández, creyendo ver una oportunidad, apoyó a Hugo Chávez y juntos le pusieron fin al libre tránsito de camiones y mercancías entre Venezuela y Colombia... comenzando ese día la muerte de un comercio binacional que llegó a significar 3.000 millones de dólares al año.

Como la oposición debe tener ideas claras y distintas al gobierno, habría que exigir en este quid pro quo para que a cambio de soportar los médicos cubanos se restablezca la libertad en la frontera colombiana.

¡Entonces tendríamos al gobierno empobreciendo a la gente pero aliviando la pobreza con la ayuda de los médicos cubanos y nosotros fomentando la creación de riqueza y puestos de trabajo mediante el apoyo a al libertad!

¡Esa es la única negociación posible!
















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