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La oposición como problema













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Por Domingo Alberto Rangel M.
















Recientemente gentes amigas que organizaban una asamblea de ciudadanos me pidieron mediar en una discusión aparentemente baladí: Se trataba del trámite usual de pedir el permiso ante una alcaldía, para colocar tarima y sonido en medio de una calle ciega, donde evidentemente no se causarían problemas de tráfico.
El punto a discutir no se relacionaba entonces con las posibles molestias que se podrían causar a los usuarios de la calle porque esa posibilidad estaba eliminada de arranque, el diferendo que casi termina en pelea se origina cuando un pequeño grupo de los organizadores insistió como "punto de honor" que no se tramitara el permiso ante la alcaldía y que se llevara a cabo la asamblea contraviniendo la ley vigente.
¡A pesar de habitar en una ciudad esos amigos querían hacer su asamblea como si viviesen en la selva!
Para apoyar este punto de vista ciertamente radical sacaron a colación la filiación política del alcalde que en ese caso es "chavista".
Por mi parte digo que a pesar de verme mediando entre dos posiciones encontradas, por fortuna no fue asunto difícil convencer las partes de la importancia de tramitar las cosas de acuerdo a la ley.
La mediación se facilitaba toda vez que los extremistas carecían de razones.
Especialmente el más vocinglero de ellos, un jubilado que a menudo viaja a los Estados Unidos, a quien tuve que recordarle amablemente que su negativa a tramitar el permiso legal ante una alcaldía "oficialista" me parecía incoherente toda vez que en cada una de las salidas al exterior del buen señor, gustoso presentaba ante la DIEX el pasaporte en el momento de hacer la aduana y muy tranquilo esperaba que el funcionario cumpliera con su deber.
El asunto es que si eso hacía el buen señor en Maiquetía y ante un funcionario del Gobierno nacional ¿qué podía tener de vergonzoso o por qué habría de sentirse cobarde solo por pedir la autorización al alcalde, como exige la ley?
En lo personal esta situación que me hizo perder más tiempo del deseado me hizo recordar que la sociedad venezolana lleva años poniendo el ojo en las acciones del Presidente y de su gobierno, pero, que a causa de ese poco envidiado monopolio presidencial, hemos olvidado auscultar la oposición, como debe ser para que las cosas marchen bien.
 
¿EDUCAR LA OPOSICIÓN?
 
Entonces ¿instruir la oposición para evitar desde hoy los posibles errores del futuro es correcto o por el contrario se trata de una acción politicamente descabellada?
¡A ese respecto pienso que no!
¡Si un gobierno puede llegar a ser problema o pesadilla, y ciertamente el actual lo es, entonces usando el mismo razonamiento, una oposición victoriosa también puede convertirse en presente y futura fuente de complicaciones!
Esta posibilidad debe ser tomada en cuenta para imponer correctivos, ahora, y no cuando sea demasiado tarde, y que por el hecho de ser considerada no debería ofender a nadie ya que es práctica corriente en las sociedades exitosas del planeta cuando en esas sociedades llega la hora de evaluar distintas alternativas que pugnan por el poder.
Hay que señalar sin embargo que esa posibilidad se presentaría en Venezuela con un retardo de al menos nueve años por no decir desde la primera presidencia del doctor Caldera.
Para este caso vale la pena decir "más vale tarde que nunca".
 
MÁS IDEAS Y MENOS BANDERITAS
 
Si el país que existía cuando Hugo Chávez salió de la cárcel de Yare a buscar votos.
El mismo país que aceptó la necesidad de apoyar alternativas ante el ineficiente y corrupto derrumbe del puntofijismo, si ese país de 1994 le hubiere exigido más soluciones y menos emociones a la oposición de entonces, más programa y menos banderitas -que son necesarias y cumplen su papel, ojo-, quizás no habríamos llegado a lo que llegamos, o por lo menos el derrumbe habría sido menor y la población no estaría sufriendo tanto a consecuencia de llevar al poder una oposición -la que entonces encarnaba en el candidato Hugo Chávez- que no se sintió obligada a prepararse para ser gobierno porque la sociedad tampoco se lo exigió como pre requisito antes de dar el voto, como ha debido hacerlo nuestra sociedad hace una década.
O, como igualmente no se le exigió nada distinto a Copei, cuando los socialcristianos tuvieron -y perdieron- la oportunidad de formar una alternativa distinta, muy distinta, ante las prácticas estatistas, socialistas e izquierdosas que signaron para la historia a los gobiernos adecos.
 
"LA UNIDAD":
 
A este respecto y contra lo que sería lógico considerar -preparar la oposición para que no sirva de incubadora a nuevos y mayores disparates- conspiran los estribillos que a diario lanzan desde radios y televisoras gentes bien intencionadas y hasta "informadas" pero francamente ignorantes del importante tema que abordan.
Me explico.
Es un lugar común considerar en que en Venezuela existen dos monolitos llamados "gobierno" y "oposición" y que al interior de esos monolitos existe algo llamado "la unidad".
La verdad está lejos de tal simpleza por más que la "unidad" parezca más obvia entre las fuerzas que apoyan el llamado "proceso" por la sencilla razón de que aún siendo todos los seguidores de Hugo Chávez unos estatistas empedernidos, aún así lo importante a considerar en este caso es que todos "chupan" del mismo árbol y es difícil captar los matices que los hay.
Pero este gobierno está signado ante la historia y ahora estamos como en 1994 cuando Hugo Rafael Chávez Frías comenzaba a recorrer los caminos armando el futuro.
La unidad que existe y que se va a mantener es la de la gente moliente que reclama cuotas de bienestar perdidas y que aún no sabe, porque sus aspirantes a directivos no lo dicen, que estas cuotas de bienestar se las tienen que labrar cada uno de ellos porque el Estado es ineficiente creando riqueza y que la creación de riqueza tiene un enemigo que es el estatismo.
Desde el buhonero al que no le alcanza lo poco que gana para sobrevivir, hasta el activista de Gente del Petróleo que sueña con recuperar la oficina, el cargo y el salario perdido; no hay en Venezuela mayor unidad que la nacida en el bolsillo vacío.
¡Esa "unidad" no la rompe nadie y en algún momento significará el descalabro electoral de Hugo Chávez!
Pero, hay otra "unidad" que no existe, mejor dicho, que no existe por ahora, que nada tiene en común a la "unidad" de la gente, y es la de los políticos que aspiran heredar distintos niveles de gobierno cuando este presente sea cosa del pasado.
¡Esa "unidad", sin un debate que separe la espiga del polvo es imposible y absurda, al menos tal como la proponen gentes ingenuas desde sus programas de radio y TV!
Me explico nuevamente porque allí es donde encajan las reflexiones del comienzo de estas líneas.
 
NADIE PODRÁ ROMPER LA UNIDAD DE LA GENTE
 
¿Pueden estar unidos en una "oposición" que aspira a ser poder en el futuro, quienes aún proponen un marxismo tan radical como el de Fidel Castro, por poner un ejemplo, con quienes proponemos desde la acera del frente, que el país comience a "remar para atrás" buscando desmontar todas las barreras legales que se han montado en Venezuela en los últimos 50 o 60 años, para no herir susceptibilidades, y que impiden crear riqueza, impuestos y trabajo, basándose estas barreras en las premisas anticapitalistas del marxismo histórico y del estatismo "light" de los gobiernos que precedieron al de Chávez?
 
¡PONLE UN PARADO AL OPORTUNISMO!
 
Digo esto por poner un ejemplo porque igual podría señalar que es imposible e inconveniente "unir" a los fines del futuro al que aspira la nueva Venezuela, con viejos y viciados politiqueros, provenientes de "movimientos" de maletín y partidos no solo fracasados, que sería lo de menos porque pueden mejorar, sino abrumados esos "líderes", bajo la carga ideológica del estatismo que es el arma con la cual pueden estos politiqueros atracar legalmente al pueblo trabajador, al que solo aspira vivir en paz con el producto de su trabajo, para poder apropiarse de lo ajeno y sacar recursos por vía de nuevos impuestos y ventajas que permitan satisfacer egos personales desde pequeñas concejalías, diputaciones regionales y cargos nacionales.
Todo en aras del estatismo que llevó a la tumba a la cuarta y república y que se llevará en los cachos a esta quinta república de opereta.
La respuesta es obvia: ¡Ni es posible ni es deseable y sería contranatura unir gentes sanas con politiqueros resabiados; salvo que los venezolanos seamos estúpidos o salvo que todos militemos en esa aberración que los politólogos denominan "oportunismo".
 
EL DEBATE NECESARIO:
 
No decimos sin embargo que tal "unidad" de la "oposición" sea imposible.
Es posible y deseable pero bajo premisas similares a la que signó la "unidad" de los españoles luego de la muerte de Franco.
En España se unieron marxistas leninistas, como eran el PSOE, el PS y el Partido Comunista, con Socialcristianos, Conservadores y Falangistas salidos del franquismo que los había derrotado y perseguido en una guerra civil que fue sangrienta como lo son todas estas confrontaciones entre hermanos.
Eso es verdad, pero más importante es recordar que la "unidad" de la "oposición" española se da cuando todos los participantes aceptan que el país comenzaría a "remar para atrás", dejando el estatismo de Francisco Franco, para avanzar hacia el mercado globalizado, de la mano de soluciones basadas en la libertad que son las que han creado el actual bienestar de los españoles.
 
SI ME VEN RICO LLAMENME LADRÓN
 
A pesar de que no tenemos en TERCER POLO vocación de cronistas sociales -profesionales por los que tenemos alta estima- no por ello podíamos dejar de opinar sobre la boda de la hija del ex presidente Carlos Andrés Pérez en República Dominicana.
Fue una boda política no nos quede la menor duda; tanto que al día siguiente provocó la irar de Hugo Chávez cuando desde su programa dominical de TV anunció el enésimo atentado contra su vida.
Esta vez sería el ex presidente Pérez quien desde Santo Domingo estaría moviendo sus hilos buscando asesinar a Hugo Chávez. Al día siguiente, como siguiendo un guión preestablecido, Carlos Andrés Pérez continuó con el necio y diversionista contrapunteo y desde su residencia en el extranjero anunció la formación de nuevos gobiernos de emergencia que no existen en el texto constitucional venezolano.
Al respecto consideramos que no se debe caer en la tentación que nos pone Hugo Chávez -y a la que se presta Pérez- de ponernos a debatir entre dos males.
¡Ni el estatismo "light" de Carlos Andrés Pérez ni el radical de Hugo Rafael Chávez Frías solucionan nada en Venezuela!
Gracias a Pérez y a su nacionalización petrolera comenzó el proceso de valuacinista que ha llevado el bolívar a cotizarse desde los 4,30 por dólar hasta el nivel de casi 3.000 que alcanzó la semana pasada en el mercado negro, antes de la emisión de bonos de Minfinazas.
Gracias a Pérez, a su corrupción, ineficiencia y desfachatez, llegó al poder Hugo Chávez, quien basándose en las premisas izquierdosas del estatismo "light" como el que impulsó C. A. Pérez desde la Presidencia de la República, dió continuación a la tarea de empobrecer a las gentes -tarea comenzada por los puntofijistas de los últimos gobiernos antes de Chávez- al tiempo que se enriquecieron los jefesotes de la clase politiquera.
Al exiliado ex presidente solo hay que recordarle por una de sus frases "Si me ven rico llámenme ladrón"; porque la boda de su hija, según la prensa dominicana solo se pudo comparar con las bodas de hijas de otros dos magnates venezolanos: La de una hija de José Alvárez Stelling, acaecida en Miami y la de la hija mayor de Gustavo Cisneros en Nueva York. ¿Dos ricos y un ladrón?
















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