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Sobre el mensaje... Pasado, oposición y sociedad civil













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Por Virginia Contreras
















Excelente ha sido la decisión de la Coordinadora Democrática de establecer como oponente del presidente Chávez en el venidero referéndum revocatorio, a las acciones y desaciertos del gobierno nacional. Tal situación resultará el elemento clave del referéndum; si se entiende por éste a la posibilidad de evaluación de la gestión pública por parte de los administrados. Lamentablemente; y este es uno de los escollos que deberá superar la oposición, para la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el revocatorio: "...Se trata de una especie de relegitimación del funcionario ..." (Sala Constitucional, Magistrado Ponente: ANTONIO J. GARCÍA GARCÍA,  Expediente 03-1989, de fecha 21 de octubre 2003)

 

Esta decisión, dictada en un recurso de interpretación del artículo 72 de la Constitución de la República, no tendría nada de particular; si no fuera porque en Venezuela, en materia de interpretación de las normas constitucionales, las decisiones dictadas por la Sala Constitucional del Máximo Tribunal del país, son vinculantes. De allí, que cuando el Consejo Nacional Electoral, y los miembros del sector oficialista pretenden cambiar el sentido de la pregunta al elector para el revocatorio, no lo hacen por majadería, sino porque dentro de la concepción de la pregunta, evidentemente está la concepción de la respuesta. No puede ser lo mismo preguntarle al soberano si está de acuerdo con la manera en que el presidente Chávez ha gobernado al país y si quiere revocarle su mandato como consecuencia de esto, que preguntarle si desea o no re- legitimarlo.

 

Aparte del sentido de la pregunta, hay un elemento importante, del cual se ha estudiado mucho y del que existen ciertos principios fundamentales cuando de enviar un mensaje se trata. De esto pueden hablar con propiedad psicólogos, sociólogos, publicistas y hasta comunicadores sociales. Me refiero precisamente al mensaje mismo.

 

Todo mensaje debe de ser claro, conciso, inequívoco respecto a su dirección. Para ello; y de allí que esto se haya convertido en casi una ciencia, que se manejen infinidad de detalles, los cuales van desde su contenido, hasta la manera en que éste es enviado, pasando por quiénes lo envían y qué expectativas ofrece el mensaje en comparación con otros de su misma naturaleza. En fin; que una cosa es decir algo, y otra muy distinta es la percepción que se tiene al recibir ese algo.

 

En el caso de la campaña desarrollada por la Coordinadora Democrática para lograr la atención de la mayoría opositora en el revocatorio presidencial; ésta, muy sabiamente, según han manifestado públicamente sus miembros, además de centrar su atención en oponerle al gobierno nacional su desgobierno, ha señalado algunos elementos que debemos considerar. Por un lado ha advertido que la propuesta de país que eventualmente sería ejecutada, una vez salido Chávez del poder, no representaría jamás la vuelta al pasado; y por otro lado ha destacado la presencia de la sociedad civil dentro del Comando de Campaña por el revocatorio.

 

Es evidente que la Coordinadora Democrática, recogiendo la infinidad de dudas que angustian a la sociedad venezolana, ha sabido interpretar el sentir mayoritario que representa el temor de volver a  aquellas situaciones producidas durante los 40 años de democracia anteriores a Chávez; las cuales se tradujeron entre otros vicios, en una inmensa corrupción y en un gran clientelismo. Tales elementos, como sabemos, fueron la causa del triunfo del actual presidente de la República en las elecciones de 1998.

 

Tomando los lineamientos de los estudiosos de la materia, concluiré que para enviar ese mensaje de manera clara y precisa, es necesario en primer lugar adecuar el lenguaje verbal con el mensaje corporal que se está usando; una cosa es lo que usted quiera decir y otra muy distinta lo que usted aparente decir. Ese mensaje además, debe de estar dirigido a todo tipo de personas, de todos los niveles sociales, de todas las edades y de ambos sexos. Para ello es necesario tomar en cuenta la capacidad media de un individuo normal y para ello es vital el respetar la inteligencia de ese individuo.

 

En el caso que nos ocupa, llama poderosamente la atención que mientras se trata de transmitir tranquilidad y seguridad a los venezolanos, aclarando que "en ningún caso ese cambio de rumbo del país, significará una vuelta al pasado", cuando examinamos los rostros de quienes envían el mensaje, apreciamos precisamente lo contrario; que son las mismas caras del pasado, con el mismo lenguaje del pasado y probablemente con el mismo interés del pasado. Eso debe cambiar inmediatamente si se desea no sólo cumplir con la premisa convertida en juramento, sino convertir al referéndum revocatorio en una experiencia de triunfo, y no en una singular derrota, de la cual todos los venezolanos tendremos que lamentarnos por el resto de nuestros días. Nadie pide que fusilemos a quienes representan ese pasado, no hay marcianos en Venezuela, libres de toda culpa; pero al pretender enviar un mensaje de seguridad a una población cautiva, enseñando prácticamente las sombras de quienes por decepción nos llevaron a esto, hay una gran distancia. Nadie enseña la soga en la casa del ahorcado, dice el dicho...

 

El otro aspecto a desentrañar es el de la participación de la sociedad civil dentro del Comando de Campaña por el revocatorio. Existen infinidad de conceptos respecto a lo que denominamos sociedad civil.  En todo caso, sociedad civil somos todos aquellos que ejercemos nuestros derechos civiles y políticos; quienes tenemos capacidad para pensar en sociedad; quienes ostentamos la condición de ciudadanos de una Nación. Este sería el concepto más elemental de sociedad civil. En este sentido, nadie duda que los tres respetables miembros de la sociedad venezolana que han sido designados como miembros de la sociedad civil en el Comando de Campaña por el revocatorio, pertenezcan a la sociedad civil; pero de allí a designarlos como verdaderos representantes de esa sociedad civil, hay mucho trecho. Una cosa es ser miembro de la sociedad civil en general, y otra muy distinta es el pertenecer simultáneamente al grupo que te designa, como sucede en sus distintas variantes con estos tres personajes. Si efectivamente se desea involucrar al ciudadano de a pié (cuya proporción matemática no es nada despreciable a los efectos del triunfo necesario en el revocatorio), en esta gran jugada por la suerte de un país; que no es cualquier país, sino nuestra Patria, todavía están a tiempo de incorporar, no a quienes ya están allí en la CD, sino a quienes en su mayoría, héroes y heroínas anónimos han movilizado a las masas; han arriesgado su vida, sus familias, sus carrera, sus bienes; quienes nunca habían tenido motivación de participación colectiva y ahora vemos organizándose para acompañar precisamente a esa CD en sus convocatorias; quienes organizan a las Asambleas de Ciudadanos y tratan de incorporar a la vida comunal a infinidad de vecinos y amigos a los que nunca les llamó la atención la vida pública; a los hombres y mujeres apartados de los medios de comunicación, pero que muchos conocemos y vemos trabajando día a día por una Venezuela mejor; a quienes viven en los barrios y en las urbanizaciones, en el interior o en la capital del país y que sin su presencia, ni la Coordinadora Democrática, ni la oposición serían nada...

 

Todavía estamos a tiempo de corregir nuestros errores y de mejorar nuestras estrategias; qué estamos esperando, o es que nos cuesta tanto reconocer que todos somos venezolanos
















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